jueves, 4 de agosto de 2011

NADA ES SAGRADO

Algunos os preguntareis, que comentario se puede esconder detrás de tan trascendental titulo. Es muy sencillo, todo en este mundo tiene fecha de caducidad. Es una historia que hemos vivido en primera persona y de la cual tenemos autoridad absoluta para poder contarla. Casi veintiún años de existencia y después de muchos años de enfermedad termina su andadura. Han faltado apenas un par de meses para cumplir tal fecha, la tan ansiada mayoría de edad de muchos de nuestros padres, veintiún años. En agosto de 1990 nacía una criatura con un futuro muy incierto, después de una infancia llena de alegrías llego una pubertad demasiado rígida y enclaustrada, para casi llegar a una mayoría de edad en total ausencia de cuidados paternos. Para si quisieran muchos padres que sus hijos en esas edades tan difíciles fuesen capaces de autogobernarse y no perderse por las sendas del despropósito y el pasotismo. Esta criatura soñadora y colmada de tantas experiencias y vivencias deja un vació tan grande como el que deja el hijo que se va para siempre. Muchos son los amigos que lo echaran de menos, máxime cuando por mandato de sus padres ha tenido que ocultar su enfermedad terminal. No menos triste sera la cara de sus amigos y conocidos cuando se enteren de que ya esta descansando para siempre y que ninguno de ellos a podido acompañarle en sus últimos momentos. Como un fugitivo, con la vergüenza de un apestado, para que nadie vuelva a saber de el, quizá para no tener que dar mas explicaciones que las políticamente correctas. Así es como lanzan al olvido a aquel que a nadie le interesa, que es incomodo, que no se sabe que hacer con el, al paria. Hoy no nos despediremos con la habitual frase, sino con esta otra, el rey ha muerto...........viva el rey.